El Plasma Rico en Plaquetas (PRP) enriquecido con ozono no es un medicamento, sino una técnica que consiste en implantar en una zona dañada plasma y plaquetas, extraídas de la propia sangre del paciente, que liberan factores de crecimiento epidérmico, además de coenzimas y péptidos regenerativos, sumando los múltiples efectos positivos del Ozono.

En el campo de la medicina antienvejecimiento, es uno de los llamados tratamientos no invasivos, ya que no implica cirugía. Y es que el PRP estimula la regeneración natural de los tejidos internos, sobre todo los que actúan de sostén, y que son los que sujetan las estructuras. El ácido hialurónico, el colágeno y la elastina son ejemplos de los mismos, y están relacionados con la firmeza y tersura de la piel.

El uso de los factores de crecimiento y de proteínas con actividad biológica no se remite sólo a la estética. La traumatología es una de las especialidades que hace uso del PRP para fomentar la síntesis de hueso nuevo y la reparación de tejidos blandos. De este modo se estimula una recuperación rápida y funcional de las articulaciones dañadas por procesos degenerativos de desgaste o artrosis.

¿Tiene contraindicaciones?

No, el tratamiento es absolutamente seguro. Al ser realizado con un producto de la propia sangre del paciente (autólogo), se evitan riesgos de infección o transmisión de enfermedades así como de reacciones alérgicas; además, por su composición rica en factores hemostáticos, evita la formación de hematomas.

¿Qué resultados puedo esperar del PRP?

En primer lugar, detener el proceso de envejecimiento y restaurar el normal funcionamiento de la piel, promoviendo una notable regeneración celular. Esto se traduce en una piel más joven, luminosa y con una mejor textura, al reducirse la flacidez y atenuarse las arrugas y las líneas de expresión.

¿En qué consiste el tratamiento?

Es una técnica ambulatoria sencilla, basada en la aplicación intradérmica de PRP (obtenido de la propia sangre del paciente) para activar de forma natural las funciones del fibroblasto, la célula encargada de determinar la estructura y aspecto de la piel.

¿Cuándo se recomienda?

A partir de los 30 años, edad en que la piel empieza a perder su capacidad de regeneración, o simplemente cuando los signos de envejecimiento son visibles. Se puede aplicar tanto como tratamiento preventivo en una piel joven y como restitutivo en una envejecida.

¿Cuándo se consiguen resultados?

La mejoría es apreciable desde los primeros días, y es máxima hacia los 20 ó 30 días, manteniéndose estable varios meses. El resultado de la última sesión con PRP se mantiene durante aproximadamente 1 año, momento en el que será necesaria una sesión de refuerzo. Aunque los resultados dependen del tipo de piel y de las lesiones previas.