Dentro del cuerpo humano, el sistema nervioso forma una red muy extensa con una trama tan fina e interconectada, que no hay un área que escape a su control. Cualquier efecto que ocurra en cualquier punto de esta trama, nocivo o beneficioso, tendrá manifestaciones instantáneas en el resto del organismo.

La Medicina de Biorregulación o Terapia Neural, no tiene por fundamento suprimir el síntoma; su objetivo principal consiste en restaurar la perturbación del sistema nervioso que alteró los mecanismos homeostáticos, siendo esta la responsable de desencadenar el proceso de enfermedad y sus molestos síntomas.

La Terapia Neural emplea procaína diluida al 1% como agente regulador, que se inyecta localmente. Es un agente anestésico local que, en las dosis tan bajas en las que se usa, adquiere un carácter regulador. Así se aprovecha de esta sustancia sus propiedades eléctricas y no las químicas, como en el común de los fármacos, pasando a tener importancia el punto de aplicación y no su cantidad.

Por lo anteriormente expuesto, la probabilidad de toxicidad es prácticamente nula. Podemos entonces considerar al neuroterapeuta como un electricista que resuelve los “cortocircuitos” del organismo.

Otra ventaja de esta sustancia es su propiedad anfótera, que le da la capacidad de polarizarse en ambos sentidos (positivo o negativo), por lo que acomoda su carga según las necesidades en el lugar de aplicación, equilibrando su estatus eléctrico y devolviendo el flujo de información y energía. Por eso su mecanismo de acción no lo consigue de forma impositiva sino facilitadora, propiciando el normal desarrollo de las funciones biológicas.

Una ventaja añadida es su alto potencial repolarizante (290 milivoltios), más de tres veces superior al de los tejidos biológicos, lo que produce una verdadera recarga energética. De ahí que este estímulo ayude al organismo a encontrar su camino hacia la mejoría y haga posible su curación definitiva.

Dicho en otras palabras, la Terapia Neural centra su fundamento en la búsqueda y corrección del origen del proceso que genera la enfermedad. Los síntomas desaparecen porque se resuelve la causa.

Se diferencia de la temida infiltración porque en la Terapia Neural no se usan corticoides ni anti-inflamatorios; es más, están totalmente contraindicados para estas prácticas por producir trastornos en la información neural.