Se trata de una práctica que nos permite realizar una higiene del organismo a través del colon, eliminando la materia fecal envejecida y las toxinas depositadas durante años en las paredes del intestino grueso o colon.

Esta técnica consiste en irrigar agua a distintas presiones y temperaturas mediante una cánula de doble vía, cuya función es ablandar la materia fecal y tóxica, sin que el paciente realice el menor esfuerzo y con la mayor comodidad. La implementa personal clínico especializado, utilizando aparatología de última generación, y resulta totalmente indolora y segura.

¿Para quién es recomendable?

Para cualquier persona a partir de los 8 años de edad, aunque no padezca alguna patología. Debido a que esta terapia debe hacerse por higiene y prevención patológica.

¿Por qué debo cuidar el colon o intestino grueso?

El colon o intestino grueso es la última parte del aparato digestivo, aquí se acumulan los deshechos de los alimentos que ingerimos, aquellos que no son aprovechables por el organismo. Si comemos varias veces al día y solo eliminamos una (o ninguna en los casos de estreñimiento), toda esa materia acumulada se pudre, creando materia tóxica que causa múltiples patologías por su paso al torrente sanguíneo.

La alimentación inadecuada, el sedentarismo, el estrés, la polución ambiental, el tabaco y la automedicación, provocan alteraciones y desequilibrios funcionales en el aparato digestivo, especialmente en las mucosas y la flora intestinal.

El intestino grueso y sus reaccionescolon

En el intestino grueso se producen dos reacciones muy importantes: una de absorción de elementos aprovechables, y otra de eliminación de los deshechos y las toxinas que resultan de las
reacciones metabólicas.

Si estas dos reacciones se ven alteradas, aparece la absorción de toxinas producidas por la putrefacción de restos, creando situaciones patológicas en órganos como riñones, hígado y pulmones, tales como: desequilibrio intestinal, estreñimiento, diarreas, meteorismo, divertículos, digestiones pesadas y lentas, enfermedad de Crohn, cólicos, entre otras.

Beneficios de la Hidroterapia Colónica

La limpieza de colon alivia e incluso puede evitar los desequilibrios de los órganos cercanos. A continuación te compartimos algunos de los beneficios de la Hidroterapia Colónica:

  • En el caso de la mujer, el estreñimiento puede ser el causante del mal funcionamiento en la circulación de retorno, produciendo varices, celulitis y hemorroides.
  • Cuando eliminamos la presión ejercida por la inflamación, también aliviamos e incluso apartamos los problemas de incontinencia y tenesmo. Igualmente los problemas de próstata y del aparto genital femenino, debido a la eliminación de la presión abdominal y toxinas. Se mejora la actividad renal, hepática y de vesícula, columna vertebral y zona lumbar, así como en hernias debido a una mejor disposición de las articulaciones intervertebrales.
  • La acción que ejerce la inflamación abdominal sobre los pulmones y el corazón, produce arritmias y cansancio. La eliminación de toxinas en sangre permite una gran mejoría en la ventilación pulmonar.
  • La piel es la pantalla por la que se reflejan las patologías del organismo: manchas, piel seca, envejecimiento prematuro, etcétera. Por lo tanto, al depurar el organismo reflejamos mayor luminosidad y limpieza de la piel, mejorando la transpiración cutánea.
  • La depuración y eliminación de toxinas del organismo ejerce una función beneficiosa sobre el estado emocional y mental. También se aprecian mejorías sorprendentes en los casos de artrosis y osteoporosis, debido el equilibrio ácido-base.
  • El peristaltismo, movimiento involuntario del colon para la eliminar los residuos del cuerpo, está controlado por el sistema nervioso autónomo, específicamente por el sistema parasimpático. Cuando este sistema se ve afectado, se produce el estreñimiento e intoxicación del organismo.

Desde la primera sesión de la Hidroterapia Colónica, puede sentirse alivio y bienestar físico y psíquico.

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¿En qué casos no está recomendada?

  • En mujeres embarazadas.
  • Enfermedades anales en fase aguda que impidan la introducción de la cánula.
  • Apendicitis aguda.
  • Diverticulitis aguda (no en todos los casos).
  • Colitis ulcerosa en fase aguda.
  • Postoperatorios de cirugía o radioterapia abdominal reciente (menos de un año).
  • Cardiopatías severas.
  • Cirrosis hepática descompensada.
  • Insuficiencia renal severa.