Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la causa número uno de muerte en el mundo son los trastornos cardiovasculares, estrechamente asociados al uso del tabaco, los hábitos inadecuados de alimentación, la inactividad física y otras variables psicosociales.

De hecho, este tipo de enfermedades no transmisibles causaron casi 17,5 millones de muertes en 2014; es decir, 3 de cada 10. De estas, 7,4 millones se atribuyeron a la cardiopatía isquémica, y 6,7 millones, a los accidentes cerebrovasculares. «Mi tarea es evaluar el perfil de riesgo cardiovascular, o riesgo de padecer en el futuro enfermedades de esta índole: infartos de corazón, insuficiencias cardiacas, ictus, aneurismas, fallos renales…», explica el doctor Moisés Pulido, cardiólogo responsable de la Unidad de Prevención Cardiovascular de la clínica CIMEB. «De este modo, podemos ofrecer a los pacientes las recomendaciones para su modificación, con la intención de disminuir ese riesgo si se define que es elevado, y especialmente ayudar a las personas en su deseo de dejar de fumar».

Medir el riesgo cardiovascular evitaría el 25% de las muertes

El riesgo cardiovascular según la OMS

Un 75% de estas defunciones podían haber sido prevenido con un buen diagnóstico previo, e implementando cambios adecuados en el estilo de vida de los fallecidos. Así la unidad de prevención de riesgo cardiovascular tiene como objetivo principal el facilitar a los pacientes una información sencilla sobre cuál es su perfil de riesgo, que hoy día se puede cuantificar y medir, analizando no sólo los factores no modificables (edad, sexo o herencia genética), sobre los que no es posible actuar, sino todos aquellos que sí pueden tratarse: tabaquismo, hipertensión arterial, colesterol LDL elevado, sobrepeso, sedentarismo, diabetes… «Desde la unidad cardiovascular se pretende dar unas pautas saludables y la ayuda necesaria para prevenir este tipo de dolencias», continúa el doctor Pulido, «con programas antitabaquismo a medida de cada paciente, con el objetivo de eliminar completamente este factor de riesgo; inculcando a la gente el hábito de alimentarse de una manera sana y equilibrada para el mantenimiento del peso ideal; o recomendándoles hacer ejercicio 3 ó 4 días a la semana, con el fin de disminuir el riesgo de sufrir dolencias cardiovasculares; y enseñándoles a evitar niveles elevados de colesterol, ya que pueden producir anginas de pecho, infartos de corazón y cerebrales, obstrucción de la circulación en las piernas, disfunción eréctil…».

¿Quién debería evaluar su riesgo cardiovascular?

En principio, todo adulto mayor de 40 años, en especial los varones. Pero más específicamente aquellos adultos de cualquier edad con: o bien un historial familiar de enfermedad cardiovascular precoz. Por ejemplo si su padre o hermano desarrollaron un infarto de corazón o un accidente cerebro vascular antes de los 55 años, o su madre o hermana antes de los 65 años. O bien algún familiar directo (padre, madre, hermano, hermana o hijos) con desordenes hereditarios de grasas en sangre, tales como hipercolesterolemia familiar o hiperlipidemia familiar combinada, que son enfermedades poco frecuentes.

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